Statement

A finales del primer año de gradó, tomé la decisión de elegir la especialidad de dirección de fotografía. Si bien no tengo dudas en seguir este camino, no es menos cierto que, a veces,tengo la sensación de ir con retraso al compararme con los/as compañeros/as que ya habían ingresado al grado con esto muy claro. Esto ha hecho que durante este curso me haya preguntado muchas veces, ¿por qué foto? Mis dudas estaban relacionadas con si seré capaz de entrar a la especialidad, siempre haciendo recorridos mentales en los que he dado más importancia a lo que me falta, pero al final siempre llego a la misma conclusión: no hay lugar en el que me sienta más cómoda y en calma que cuando estoy trabajando en la previa o cuando estoy en el rodaje con mis compañeros/as. No encuentro las palabras exactas, pero es algo así como que el hecho de focalizarme tanto en algo me tranquiliza. 

Hay tantas cosas que no sé, que me entra una especie de hormigueo en el cuerpo, unas ganas de escucharlo todo por primera vez y llenar todos esos espacios vacíos, porque con cada cosa que nos explican me surgen diez preguntas más. Quiero lo imposible, saberlo todo, tanto teórico como práctico, es como una falta o, como dicen: hambre de conocimiento, pero también entusiasmo al pensar en la posibilidad de poder trabajar desde el departamento de fotografía con ciertos directores/as que me gustan muchísimo.

Hay una parte que disfruto mucho en el trabajo de dirigir la fotografía que es entrar en el universo mental del director, en el proyecto que quiere crear y cómo expresarlo a través de la imagen; es increíble el proceso hasta encontrar la forma más apropiada desde donde aproximarnos con la luz y la cámara. Intento descubrir un punto de conexión, sumergirme en lo que inspira al proyecto y llevarlo todo a un sitio nuevo. Siempre me pregunto, ¿cuál es la forma más propia en la que este corto podría ser grabado?¿qué combinación puede hacer de este corto algo nuevo y propio? Me ayudan mis experiencias, mi madre es bailarina de danza contemporánea, esto ha influido en que desde niña siempre haya sentido una fascinación por cómo se mueven las cosas, puedo imaginar el movimiento de la cámara y de los objetos/personajes dentro del encuadre como bailarines, que a la vez están bailando conmigo. Una danza entre el objeto y la cámara. 

Pero este año también ha sido un aprendizaje sobre las relaciones humanas, sobre todo entender mis límites y los de mis compañeros/as. He detectado cosas en mí de las que no estoy orgullosa, también del resto y pero es que también he encontrado personas con la que me gustaría trabajar durante años, con sus cosas buenas y malas, aceptándolas, como ellas aceptan las mías. El otro día estábamos los de foto atrapados en los boxes de color, haciendo turnos, volviéndonos locos y, en fin, dándonos fuerzas. Ese delirio colectivo y esas ganas de querer ver lo que han hecho el resto es otra razón por la que quiero entrar a dirección de fotografía; rodearme de otros/as que están igual de obsesionados/as que yo con todos los secretos que aún están por descubrir.